Ayúdanos a proteger la vida de las mujeres

La Cruz Roja Colombiana Seccional Cundinamarca y Bogotá alberga continuamente a más de 40 mujeres y sus familias en alto riesgo de feminicidio.

Por día 2 a 3 mujeres son asesinadas en el país.

Conoce las historias de:

Lucia

Tengo dos hijos. Vengo de Venezuela, ya que la situación en mi país se volvió muy dura, pero además aproveché para escapar a la violencia que había sufrido durante años por parte de mi pareja.  

Cuando joven, yo no me imaginaba como madre pero mi pareja quería tener una familia muy grande. 

Quedé embarazada por primera vez de gemelos a los 19 añosPor algunas complicaciones solo uno de los bebés pudo nacer con vida. A pesar de esto, tuve otros cuatro embarazos que no llegaron a término. Emi sexto embarazo, nació mi hijo menorNo quería tener más hijos, pero mi pareja insistía en que debíamos tener másAnte sus maltratos, decidí huir de mi casa con mis hijos.  

Llegué a Ecuador, donde una familia nos acogió. Yo hablaba seguido con mi familia en Venezuela y rogaba que no le contaran a mi pareja donde estaba viviendo. Pero, una noche cuando llegué de trabajar un hombre me estaba esperando cerca de mi casa y en ese momento éste hombre abusó de mí.  

Un mes después, me di cuenta que estaba una vez más embarazada. Por lo que decidí volver a huir, sentía que corríamos peligro. Llegué Bogotá ya con ocho meses de embarazo, cruzando el país caminando y en mulas. 

María

Tengo 20 años y dos hijas, venimos del Huila desplazados porque unos hombres que tuvieron problemas con mi marido nos hicieron salir. La verdad llegamos a Bogotá con solo la ropa que traíamos puesta, hace mucho frío en esta ciudad. Una amiga nos dejó quedar unos días en su casa, pero la pieza era muy chiquita y tuvimos que salir a buscar algún lugar dónde quedarnos.  

 Así, llegamos al Albergue, acá las psicólogas me impulsaron a buscar un trabajo  pero esto no le gustó a Marcos, me dijo que yo tenía que cuidar las niñas y que era  él, el que se iba a poner a trabajar. Según él, la ciudad era dura para las mujeres y que si iba a terminar de drogadicta o prostituta porque aquí no había nada más que hacer 

Decidí hablar con la doctora y le conté que yo ya tenía una denuncia del 2018 contra Marcos por haberme pegado allá en el pueblo, en el Huila. Me dijo que había muchas cosas que eran violencia y que no tenía que permitir. Por esto, él me quitó mi cédula y los registros de las niñas que para que no pueda hacer ningún trámite. Tengo miedo y quiero ayuda para mí y mis hijas. Él es capaz de volver y maltratarme en la calle. 

Camila

Desde muy pequeña he vivido situaciones de violencia, apenas a mis 6 años en mi casa ya me ponían a hacer todos los oficios, entendí el porqué de esta situación cuando descubrí que ellos no eran mi familia real. Ahí hallé la razón de tanto maltrato, recuerdo que alguna vez raye una pared y de castigo me rayaron toda la espalda y piernas para después pegarme con un rejo. Otro de los castigos es que me  colgaron los pies de una viga, mientras me daban rejo como si yo fuera una piñata. Eran muchos los maltratos y humillaciones que tenía que callar por miedo a peores castigos. Lo único que yo les pedía era un poquito de amor.  

A los 18 años me fui, pensando que todo iba a mejorar. Trabaje en muchas cosas para ganarme la vida. En medio de eso me dejé cautivar y engañar por un sujeto trabajador, noble, romántico y detallista, pero que en realidad escondía a alguien muy diferente, era una lobo vestido de oveja.  

Logró cambiar mi forma de pensar, no me permitía que me maquillara y no me dejaba hablar ni opinar, trabajé como una bestia y jamás vi ninguna ganancia. Estuve tantas veces a punto de la muerte, dormí muchas noches en un cafetal acompañada de un puñal para mi defensa.  

Fue mucho sufrimiento y  miedo, el ver también como mis hijas se veían afectadas me llevó a tomar la mejor decisión de mi vida. Escapé, pasé muchas noches en el monte para esperar a pedir ayuda. Luego de todo ese proceso en el que me atreví a hablar, llegué a un lugar que jamás me imaginé y fue la Casa de  Acogida de la Cruz Roja, dónde aprendí que YA NO ERA UNA VÍCTIMA SINO UNA SOBREVIVIENTE 

Diana

Cuando llegué a la Cruz Roja entendí el círculo de violencia en el que estaba, algo que me parecía normal y que ponía en riesgo mi vida y la de mis hijos.  

Conocí a un hombre cercano a mi familia, luego de quedar embarazada, él me fue alejando de todos mis seres queridos e incluso tuve que ponerme a trabajar fuertemente en mi estado, lo que generó que mi hija naciera prematura y con muy bajo peso. Él nunca me acompaño al hospital cuando tuve a mi hija a pesar que necesitaba muchos cuidados, mi bebe tuvo que quedarse interna mientras yo miraba como asistir al hospital a diario, pero él no me dejaba ir a verla, en ocasiones me daba dinero solo para el transporte sin importar si tenía para comer o no.  

La primera vez que me pegó, primero me insultó como nunca y después me golpeó muy fuerte. Pero siempre se arrodillaba y me pedía perdón, jurándome que jamás lo volvería a hacer, y yo le creí una y mil veces. En una de esas me pidió que tuviéramos otro hijo, creí que tenerlo haría que en serio esa vez cambiara, pero nuevamente estaba equivocada.  

No me dejaba trabajar en nada ni acercarme a otros hombres, el poco dinero que conseguíamos con mi hermana, él nos lo quitaba y administraba. Los golpes se intensificaron pero aprendió a hacerlo sin dejar marcas. En una ocasión me botó los papeles al río porque sin papeles no era nadie, una vez me dejo por fuera de la casa toda una noche.   

Todas las situaciones eran excusa para golpearme, no tener trabajo, hablar con otros hombres, no cocinarle a tiempo, no usar la ropa que él me daba permiso de usar (sudadera) y sobre todo responderle, porque sí, después de mucho tiempo me canse y comencé a hacerlo.  

Un día, después de verme al borde de la muerte porque me ahorcó, me arrinconó, me rayó el cuerpo dije: ¡NO MÁS!  

Patricia

Tengo 24 años, y desde los 12 años he sido víctima de violencia psicológica, física, sexual y económica Durante ese tiempo mi ex pareja me apuñalaba las piernas, me pegaba en la cara y estómago, llegó amenazarme de muerte y toda esta violencia la tuvieron que presenciar mis hijos. 

Cada vez que pasaba me pedía disculpas, muchas veces le creía pero la violencia poco a poco fue incrementando y se agravó cuando empezó a tomar. Esa relación no sólo se trató de golpes e insultos, también fue económica, yo trabajaba haciendo aseo en fincas pero él disponía de mdinero. A pesar de estar cansada tenía que levantarme a arreglar la casa, atender a mis hijos y preparar la comida antes de que regresará.  

Un día me persiguió con un machete por toda la finca diciéndome que me quería matar fue este día en el que tome la decisión de acudir a la Policía, Comisaría de Familia y al Hospital para recibir atención médica. Cuando paso esto me llevaron a la Casa de AcogidaAquí, me di cuenta lo linda que es la vida, compartí con mis hijos.  Decidí comenzar mi vida, con mis hijos e hijaporque soy la responsable de mi familia. Quiero seguir adelante y lo voy a seguir haciendo. 

Laura

Fui víctima de violencia intrafamiliar por parte de mi exesposo, conviví con él 14 años, y tenemos 4 hijos. En el último año aumentaron las discusiones, él me engañaba, un día me golpeó, me amenazó de muerte y me dijo que también iban a pagar mis hijas. Por lo cual, decidí poner fin a nuestra relación, lo que él no puedo entender y durante 2 años me acoso, celo, golpeo e hizo escándalos estando ya separados.

Hice 4 denuncias durante 6 meses pero desafortunadamente volvió y me lastimó, en esta ocasión me violó y por esto llegué a Casa de Acogida. Cuando se sufre violencia intrafamiliar se deben tener muchas luchas y aunque en su momento las denuncias no fueron tan efectivas ahora lo son, la prueba de lo que viví fueron esas denuncias y sé que con la ayuda de Dios se hará justicia.

Mujeres no se rindan, no callen, no soporten malos tratos por ninguna razón, vivan mujeres, trabajen, estudien, sean felices, que nadie logre vencer la fuerza interior que llevamos. No les de miedo empezar de cero, hay que dejar muchas cosas, hacerlo, no sientan temor respecto al futuro, los momentos difíciles ennoblecen el Espíritu y dignifican el carácter. Espero leer algún día a quien hoy me lee y pensar que la pesadilla que viví me hizo fuerte para motivar a otra mujer, y así ella a otra y a otra.

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Lucia

Tengo dos hijos. Vengo de Venezuela, ya que la situación en mi país se volvió muy dura, pero además aproveché para escapar a la violencia que había sufrido durante años por parte de mi pareja.  

Cuando joven, yo no me imaginaba como madre, pero mi pareja quería tener una familia muy grande. 

Quedé embarazada por primera vez de gemelos a los 19 añosPor algunas complicaciones solo uno de los bebés pudo nacer con vida. A pesar de esto, tuve otros cuatro embarazos que no llegaron a término. Emi sexto embarazo, nació mi hijo menorNo quería tener más hijos, pero mi pareja insistía en que debíamos tener másAnte sus maltratos, decidí huir de mi casa con mis hijos.  

Llegué a Ecuador, donde una familia nos acogió. Yo hablaba seguido con mi familia en Venezuela y rogaba que no le contaran a mi pareja donde estaba viviendo. Pero, una noche cuando llegué de trabajar un hombre me estaba esperando cerca de mi casa y en ese momento éste hombre abusó de mí.  

Un mes después, me di cuenta que estaba una vez más embarazada. Por lo que decidí, volver a huir, porque sentía que corríamos peligro. Llegué Bogotá ya con ocho meses de embarazo, cruzando el país caminando y en mulas. 

Maria

Tengo 20 años y dos hijas, venimos del Huila desplazados porque unos hombres que tuvieron problemas con mi marido nos hicieron salir. La verdad llegamos a Bogotá con solo la ropa que traíamos puesta, hace mucho frío en esta ciudad. Una amiga nos dejó quedar unos días en su casa, pero la pieza era muy chiquita y tuvimos que salir a buscar algún lugar dónde quedarnos.  

 Así, llegamos al Albergue, acá las psicólogas me impulsaron a buscar un trabajo, pero esto no le gustó a Marcos, me dijo que yo tenía que cuidar las niñas, que era él que se iba a poner a trabajar, que la ciudad era dura para las mujeres o que si era que iba a terminar de drogadicta o prostituta porque aquí no había más que hacer 

 Decidí hablar con la doctora y le conté que yo ya tenía una denuncia del 2018 contra él por haberme pegado allá en el pueblo, en el Huila. Me dijo que había muchas cosas que eran violencia y que no tenía que permitir. Por esto, Marcos me quitó mi cédula y los registros de las niñas que para que no pueda hacer ningún trámite. Tengo miedo y quiero ayuda para mí y mis hijas. Él es capaz de volver y maltratarme en la calle. 

Camila

Desde muy pequeña he vivido situaciones de violencia, apenas a mis 6 años en mi casa ya me ponían a hacer todos los oficios, entendí el porqué de esta situación cuando descubrí que ellos no eran mi familia real. Ahí hallé la razón de tanto maltrato, recuerda que alguna vez raye una pared y de castigo me rayaron toda la espalda y piernas para después pegarme con un rejo. Otro castigo que recuerda que me colgaron los pies de una viga, mientras me daban rejo como si yo fuera una piñata. Eran muchos los maltratos y humillaciones que tenía que callar por miedo a peores castigos. Lo único que yo les pedía era un poquito de amor.  
A los 18 años me fui, pensando que todo iba a mejorar. Trabaje en muchas cosas para ganarme la vida. En medio de eso me dejé cautivar y engañar por un sujeto trabajado, noble, romántico y detallista, pero que en realidad escondía a alguien muy diferente., era una bestia vestida de cordero.  Cambió mi forma de pensar, no me permitía que me maquillara y no me dejaba hablar ni opinar, trabajé como una bestia y jamás vi ninguna ganancia. Estuve tantas veces a punto de la muerte. Por el miedo que le tenía, dormí muchas noches en un cafetal acompañada de un puñal para mi defensa Todo ese sufrimiento y ver como mis hijas se veían afectadas, me llevó a tomar la mejor decisión de mi vida. Escapé, pasé muchas noches en el monte para esperar a pedir ayuda. Luego de todo ese proceso en el que me atreví a hablar, llegué a un lugar que jamás me imaginé y fue la Casa Acogida de la Cruz Roja, dónde aprendí que YA NO ERA UNA VÍCTIMA SINO UNA SOBREVIVIENTE 

Diana

Cuando llegué a la Cruz Roja entendí el círculo de violencia en el que estaba, algo que me parecía normal y que ponía en riesgo mi vida y la de mis hijos.  

Conocí a un hombre cercano a mi familia, luego de quedar embarazada, él me fue alejando de todos mis seres queridos, incluso tuve que poner a trabajar, lo que generó que mi hija naciera prematura y con muy bajo peso. Él nunca nos acompañó a pesar que nuestra hija necesitaba muchos cuidados, incluso en ocasiones me daba dinero solo para el transporte, sin importar si tenía para comer o no.  

La primera vez que me pegó, primero me insultó como nunca y después me golpeó muy fuerte. Pero siempre se arrodillaba y me pedía perdón, jurándome que jamás lo volvería a hacer, y yo le creí una y mil veces. En una de esas me pidió que tuviéramos otro hijo, creí que tenerlo haría que en serio esa vez cambiara, pero nuevamente estaba equivocada.  

No me dejaba trabajar en nada ni acercarme a otros hombres, el poco dinero que conseguíamos con mi hermana, él nos lo quitaba y administraba. Los golpes se intensificaron pero aprendió a hacerlo sin dejar marcas. En una ocasión me botó los papeles al río porque sin papeles no era nadie, una vez me dejo por fuera de la casa toda una noche.   

 Todas las situaciones eran excusa para golpearme, no tener trabajo, hablar con otros hombres, no cocinarle a tiempo, no usar la ropa que él me daba permiso de usar (sudadera) y sobre todo responderle, porque sí, después de mucho tiempo me cansí y comencé a hacerlo.  

Un día, después de verme al borde de la muerte porque me ahorcó, me arrinconó, me rayó el cuerpo dije: ¡NO MÁS!  

Patricia

Tengo 24 años, y desde los 12 años he sido víctima de violencia psicológica, física, sexual y económica Durante ese tiempo mi ex pareja, me apuñalaba las piernas, me pegaba en la cara y estómago, llegó amenazarme de muerte, y toda esta violencia la tuvieron que presenciar mis hijos. 

Cada vez que pasaba me pedía disculpas, muchas veces le creía, pero la violencia poco a poco fue incrementando y se agravó cuando empezó a tomar. Esa relación no sólo se trató de golpes e insultos, también fue económica, yo trabajaba haciendo aseo en fincas, pero él disponía de mdinero. A pesar de estar cansada tenía que levantarme a arreglar la casa, atender a mis hijos y preparar la comida antes de que regresará.  

Un día me persiguió con un machete por toda la finca diciéndome que me quería matar fue este día en el que tome la decisión de acudir a la Policía, Comisaría de Familia y al Hospital para recibir atención médica. Cuando paso esto me llevaron a la Casa de AcogidaAquí, me di cuenta lo linda que es la vida, compartí con mis hijos.  Decidí comenzar mi vida, con mis hijos e hijaporque soy la responsable de mi familia. Quiero seguir adelante y lo voy a seguir haciendo. 

Laura

Fui víctima de violencia intrafamiliar por parte de mi exesposo, conviví con él14 años, y tenemos 4 hijos. En el último año aumentaron las discusiones, él me engañaba, un día me golpeó, me amenazó de muerte y me dijo que también iban a pagar mis hijas. Por lo cual, decido poner fin a nuestra relación, lo que él no puede entender, y durante 2 años me acosa, cela, golpea y hace escándalos estando ya separados.

Hice 4 denuncias durante 6 meses pero desafortunadamente volvió y me lastimó, en esta ocasión me violó y por esto llegué a Casa de Acogida.  Cuando se sufre violencia intrafamiliar se deben tener muchas luchas y aunque en su momento las denuncias no fueron tan efectivas ahora lo son, son prueba de lo que viví y sé que con la ayuda de Dios se hará justicia.

Mujeres no se rindan, no callen, no soporten malos tratos por ninguna razón, vivan mujeres, trabajen, estudien, sean felices, que nadie logre vencer la fuerza interior que llevamos. No les de miedo empezar de cero, hay que dejar muchas cosas, hacerlo, no sientan temor respecto al futuro, los momentos difíciles ennoblecen el Espíritu y dignifican el carácter. Espero leer algún día a quien hoy me lee y pensar que la pesadilla que viví me hizo fuerte para motivar a otra mujer, y así ella a otra y a otra.

María ha sido víctima de violencia intrafamiliar por su esposo. Ella no denunció hasta hasta que sus heridas físicas fueron tan graves que que casi terminan con su vida.

LA MUJER DE LA FOTO NO ES MARÍA...

incluso ese no es su nombre real, pero sí su historia. María está en riesgo y su rostro sigue oculto por miedo a perder su vida. Ella necesita tu ayuda.

 María ha sido víctima de violencia intrafamiliar por su esposo. Durante muchos años ella no quiso denunciar hasta que sus heridas físicas fueron tan graves que casi terminan con su vida. 

LA MUJER DE LA FOTO NO ES MARÍA… Incluso ese no es su nombre pero si es su historia, no podemos revelar su identidad por que la verdadera “María” ¡TIENE MIEDO

No es normal

vivir con

MIEDO

La Cruz Roja Colombiana Seccional Cundinamarca y Bogotá alberga continuamente a más de 40 mujeresy sus familias en situaciones similares a las de María.

Algunas cifras de mujeres víctimas de la violencia en Colombia,
no todas son visibles.

22.115 CASOS

Presunto delito sexual

40.760 CASOS

Violencia de pareja

4.449 CASOS

Violencia contra niñas y adolescentes

37.167 CASOS

Violencia interpersonal

9.818 CASOS

Violencia entre otros familiares

22.115 CASOS
Presunto delito sexual
40.760 CASOS
de violencia de pareja.
4.449 CASOS
Violencia contra niñas y adolescentes.
37.167 CASOS
de violencia interpersonal.
9.818 CASOS
de violencia entre otros familiares.

Al día 2 a 3 mujeres son asesinadas en el país.

¿Sabes qué son las Casas de Acogida?

En el marco de cooperación con entidades públicas, privadas, la Cruz Roja Seccional Cundinamarca y Bogotá cuenta con “Casa de Acogida” para mujeres víctimas de violencia y sus familias, hijos e hijas, donde velamos por una sociedad incluyente en el que todas las mujeres, niños, niñas y adolescentes (NNA) seanpersonas iguales y empoderadas, constructores de paz y reconstructores del tejido social a favor de la democracia, la justicia, el desarrollo y la convivencia pacífica para romper los ciclos de violencia.

Casa de Acogida ofrece espacios de protección para las mujeres y sus familias por periodos de 4 a 6 meses, garantizando el restablecimiento de derechos y promoviendo, a través de la articulación con rutas de atención, apoyo psicosocial y medios de vida la resilencia para superar las condiciones de violencia.

Tu ayuda hace que podamos albergar y proteger a más mujeres en Casas de Acogida.

¿Sabes qué son las Casas de Acogida?

En el marco de cooperación con entidades públicas, privadas, la Cruz Roja Seccional Cundinamarca y Bogotá cuenta con “Casa de Acogida” para mujeres víctimas de violencia y sus familias, hijos e hijas, donde velamos por una sociedad incluyente en el que todas las mujeres, niños, niñas y adolescentes (NNA) seanpersonas iguales y empoderadas, constructores de paz y reconstructores del tejido social a favor de la democracia, la justicia, el desarrollo y la convivencia pacífica para romper los ciclos de violencia.Casa de Acogida ofrece espacios de protección para las mujeres y sus familias por periodos de 4 a 6 meses, garantizando el restablecimiento de derechos y promoviendo, a través de la articulación con rutas de atención, apoyo psicosocial y medios de vida la resilencia para superar las condiciones de violencia.Tu ayuda hace que podamos albergar y proteger a más mujeres en Casas de Acogida.

Preguntas frecuentes

Salvamos vidas, prevenimos y aliviamos el sufrimiento humano en todas las circunstancias, fortaleciendo las capacidades comunitarias, promoviendo una cultura de paz, la inclusión social, la salud, la gestión del riesgo de desastres, adaptación al cambio climático, la educación, los derechos humanos y el derecho internacional humanitario; con el compromiso y el espíritu humanitario de los voluntarios bajo los Principios y Valores de la Institución.

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